I.A.T.A. Protocolo

Undécimo día de cuarentena

El haber presenciado una epidemia en tiempo real nos cambiará la mirada sobre este mundo que hemos construído? 

El haber escuchado y visto los relatos detallados de la muerte de los otros en tiempo real nos movilizará hasta el punto de hacernos modificar nuestro estar en el mundo?

Ese ser arrojado al mundo que todos somos en verdad, que solamente se iguala a los otros por la condición de su finitud, podrá, viendo la posibilidad de su propia muerte en tiempo real, tener conciencia de lo efímero del ser (ahí)? 

En la cosa cotidiana uno puede reemplazar a otro, en la muerte no, nadie muere por otro. aunque hayamos experimentado el dolor de ver morir a los otros. 
Nos olvidaremos/se olvidarán de los muertos en esta epidemia y el mundo volverá a correr, una vez que ella acabe. Imagino que así será.  Pareciera que el morir es un incidente que le ocurre a los otros y solo se convierte en algo profundo y movilizante cuando nos puede suceder a nosotros. Cuando corremos el riesgo cierto de dejar de ser. o sea de morir. 

Cuando acabe el espectáculo, los que queden/quedemos volveremos a nuestras vidas cotidianas y ésto, como todas las cosas habrá pasado.

*"... En el morir de los otros se puede experimentar ese extraño fenómeno de ser que cabe definir como la conversión de un ente desde el modo de ser del Dasein (o de la vida) al modo de ser del no-existir-más."

*"...Sin embargo, esta posibilidad de sustitución fracasa completamente cuando se trata de la sustitución de la posibilidad de ser que constituye el llegar-a-fin del Dasein y que, como tal, le da a éste su integridad. Nadie puede tomarle al otro su morir." 

*Martín Heidegger "Ser y tiempo"


Ana-Lopez_Acosta-Carilo

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